Ion VATAMANU
(1937-1993)
Tenía prisa el tiempo
Tenía prisa el tiempo
y era tarde para cantar;
más enfrente – un campo arado.
Dividí un surco en dos
y pregunté muy de noche:
- ¿Mis parientes, no están aqui?
- En la copa del árbol,
en cada hoja hay un hombre.
Pero donde el follaje está más raro
se espera que salga un astro.
El tiempo estaba apurado
y se hizo tarde para cantar,
pero enfrente: un campo arado.
¿Dónde estr án mis parientes?
¡Silencio, todos están aquí!
Se han sembrado.
La marcha de los soldados del año 1944
- ¿De dónde venís, soldados?
¿Cómo anda la vida por allá?
- Venimos desde fuegos terribles,
donde la muerte es muy amiga
de nuestros adversarios…
- ¿Adónde vais, soldados?
¿Qué caminos os llevan?
- Hacia fuegos terribles,
hacia la cuna del humo,
para conocer el nombre de la muerte,
con el fin de vencerla…
- Llevadme a mí con vosotros también,
soldados del 44.
- ¡Ay, joven salguera!
Joven salguera…
Alguien de nosotros falta
Y le cayó ser zaino en suerte,
caballo de silla, veloz y fuerte.
De crines espesas, de ojos que ardían.
Al galopar los astros caín.
Oh cháguar querido, con grupa de ciervo,
búscote los pasos y no los encuentro.
Yo te traigo heno que huele a jardines,
Me lloro a solas en tus largas crines.
En una hoguera de nuestro pueblo
veo tus ollares como sacan fuego.
No está el pesebre. ¿Estará en el verso?
¡Mi caballo trota por el Universo!
Por el horizonte llegas al ocaso.
¿Dónde están tus huesos, mi dulce Pegaso?
Caballo de bodas y de mil hazañas,
hoy paces la nieve de altas montañas.
Pacífico bayo, te brindo mi vida.
Joven añoranza de ser escogida.
Zaino caído en la guerra santa.
¿Amada, no crees que alguien nos falta?
Regreso a casa
El bigote de la espiga ¿de quién sería?
La flor es el silencio del labio rosado.
Los gallos nos avisan al despuntar el día.
En el corral el polvo es seco y trillado.
A lo mejor la hierba, de lejos caminando,
pacida por caballos y potros en la tarde,
tendrá bajo la tierra los hilos que, alzando
sus puntas, acarician el bigote de mi padre.
El ojo es del día; de la noche – el pensamiento.
La casa está repleta de huéspedes, parientes.
El tiempo es a la hora cuando tierra adentro
se oye lo que en casa discuten francamente.
Traduceri de Ion RENITĂ
[Regretăm eroarea din numărul anterior, cînd numele poetului si traducătorului
Ion Renită a fost transcris gresit George Renită, în loc de Ion Renită]